“Lo siniestro femenino”

Por fin he leído mi tesis titulada “Lo siniestro femenino”, aventura en la que me he embarcado durante los últimos 5 años, y gracias a la cual empieza una nueva etapa de creación que espero ir publicando.

A modo de resumen, lo siniestro y el arte aparecen vinculados en la estética que explora los límites del deseo inconsciente, donde se edifica el sentimiento siniestro. El contenido de la tesis se ha dirigido a estudiar los significantes visuales que configuran lo siniestro y a conceptualizar su feminización en la creación artística. Partiendo de que la feminidad posee especial potencialidad como objeto siniestro, como producto de una sociedad patriarcal que ha negativizado su condición diferencial respecto al género masculino dominante, el desarrollo analítico se ha centrado el estudio de las propuestas contemporáneas de mujeres artistas que adoptan una perspectiva inédita en torno a dicha temática, que involucra cierto cuestionamiento crítico e identitario, desdibujando los límites entre lo siniestro y la ironía propia de la postmodernidad.

PORTADA BIEN

Getxoarte 2011

Una experiencia estupenda participar en la decimoprimera edicion de Getxoarte, que tuvo lugar como cada año en la plaza de la estacion de Las Arenas. El stand que encabezaba mi nombre mostraba un dialectica entre pintura, collage e instalacion, que en el articulo de Deia “Getxoarte, entre luces y sombras” se calificaba como “El mundo oscuro de la perturbacion y la constructiva destruccion de Andrea Abalia”. Junto a mi expositor, otros 49 ofrecian diversidad de propuestas artisticas, desde arte povera, video, dibujo… 

http://www.elpais.com/fotogaleria/Euskadi/imagenes/elpgal/20110406elpepunac_1/Zes/2

Nueva exposición en Granada

Nueva exposición individual bajo el lema “La Hermenéutica de lo Siniestro” en la esplendorosa ciudad de Granada, en el Centro Cultural Universitario Casa de Porras-Casa del Estudiante del Vicerrectorado de Estudiantes de la Universidad de Granada. El comisario de la exposición es R. Alberto Sánchez. La exposición reúne mis últimos trabajos, una variada mezcla de pinturas, collages e instalaciones con un espíritu común: la búsqueda de la otredad interior que cristaliza en una  estética dualista, allí donde lo real y lo imaginario, mi yo y ese otro se confunden; allí donde la belleza, romántica, nos muestra un sutil desgarro como una apertura a algo que va más allá de la anécdota representada.

La exposición que se inaugura el 6 de mayo estará abierta hasta el 31 del mismo mes en horario de 9.00 a 21.00.

LUGAR: Centro Cultural Universitario Casa de Porras. Placeta de Porras s/n. Albaicín. Contacto: Manuel Zurita Ferrón. Director del Centro Cultural Universitario Casa de Porras. Vicerrectorado de Estudiantes. Telef. 958 22 44 25 Granada

http://granadaimedia.com/arte-a-la-luz-de-lo-siniestro-casa-porras-albaicin-andrea-abalia/ 

Deseo que os guste

El Enigma de Chirico

El ambiente de “Enigma de una tarde de otoño” (1910) es cálido y el espacio acoge al artista y al espectador. Sin embargo, ciertas señales ambiguas perturban esa relativa calma: dos portales oscurecidos; una estatua casi andrógina y sin cabeza; y dos figuras diminutas con vestimentas antiguas en pose de Adán y Eva en el momento de la expulsión:

“Una mañana clara de otoño estaba sentado en un banco en medio de la Piazza Santa Croce en Florencia. […] no era la primera vez que había visto esa plaza. Había salido hacía poco de una enfermedad intestinal larga y dolorosa, y estaba en un estado de sensibilidad casi morboso. Me parecía que el mundo entero  estaba convaleciente. […] Luego tuve la rara impresión de estar mirando estas cosas por primera vez y la composición de mi pintura vino al ojo de mi mente. Ahora, cada vez que miro esta pintura, veo aquel momento de nuevo. Sin embargo, aquel momento es un enigma para mí, porque es inexplicable. Y también a la obra que surgió de él me gusta llamarla un enigma”. [De Chirico, “Meditations of a Painter” [Meditaciones de un pintor] (1912), en Theories of Modern Art, op. Cit. P. 397-398. Citado en Foster, H., Belleza Compulsiva, A. H. Ed. P. 118]

G. De Chirico “Enigma de una tarde de otoño” (1910)

El espacio de el Enigma de 1914 amenaza al artista y al espectador con su perspectiva extrema, y una arcada empinada somete nuestra mirada y la dirige hacia la estatua patriarcal que domina la escena; mientras tanto, las figuras de Adán y Eva están excluidas casi completamente de la escena. [Op. cit. p. 125]

G. De Chirico “Enigma” (1914)

“Me acuerdo de un vívido día invernal en Versailles […]. Todo me miraba con ojos misteriosos y cuestionadores. Entonces me di cuenta de que cada rincón del lugar, cada columna, cada ventana, poseía un espíritu, un alma impenetrable. Miraba a mi alrededor, a los héroes de mármol, inamovibles en el aire lúcido, bajo los rayos congelados de ese sol de invierno que se vierte encima nuestro sin piedad […]. En ese momento tomé conciencia del misterio que impulsa al ser humano a crear ciertas formas. Y la creación me pareció más extraordinaria que todos los creadores […]. Tal vez la sensación más asombrosa que nos ha dejado el hombre prehistórico es la del presentimiento. Continuará para siempre. Podríamos considerarla una prueba eterna de la irracionalidad del universo. El hombre original debe haber deambulado por un mundo lleno de signos siniestros. Debe haber temblado a cada paso. [De Chirico, “Mystery and Creation” [Misterio y creación], en Theories of Modern Art, op. cit., p. 402. En ese momento me pareció que ya había visto este palacio, o que este palacio alguna vez, en algún lugar, ya había existido […]”. (En The Autobiography of Surralism, op. Cit,. P. 9). Citado en Foster, H., Belleza Compulsiva, A. H. Ed.P. 125].

 

 

De Platón a Jung

La citada metáfora de Platón sobre el entedimiento humano vuelve a latir al leer esta hermosa cita de C. G. Jung:

A pesar de que somos seres de nuestra propia vida personal somos también (…) representantes, víctimas y promotores de un espíritu colectivo, cuya vida equivale a siglos. Podemos ciertamente imaginar una vida a la medida de nuestros propios deseos y no descubrir nunca que fuimos en suma comparsas del teatro del mundo. Existen hechos que ciertamente ignoramos, pero que influyen en nuestra vida y ello tanto más cuanto más ignorados son.

Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos

Alicias all over the world

Mundialmente conocidas son las obras que circundan el imaginario fantástico de AliciA en un tono ciertamente oscuro aunque irónico como han sido frecuentemente calificadas las del surrealista popero Mark Ryden (Oregon, 1963).  La obra de Ryden tiene, en efecto, firmes raíces en el surrealismo, sin embargo, está fuertemente influenciado por el arte pop, por las caricaturas y, sobre todo, por la figura de Lewis Carroll. De esta suerte de influencias da vida, mediante la tradicional técnica pictórica, a Alicias y otro tipo de niñas inquietantes devoradas por árboles, que dan a luz a peluches o que amamantan elefantes y otros seres bajo cielos tormentosos.

Desde Svankmajer, pasando por el famoso Ryden hasta la inquietante obra fotográfica de la joven estadounidense Anna Gaskell, quien demuestra asimismo nutrirse de una iconografía firmemente basada en la historia de Lewis Carroll. Sus fotografías, sin embargo, escapan a cualquier tipo de ingenua fantasía, pues late convulsivamente la promesa siniestra de algún acontecer fatal, oculto tras sus picados ángulos,  supresiones, fragmentaciones y delirantes repeticiones. La obra de Gaskell evidencia su inquietante extrañeza, próxima al morbo de lo abyecto, pero oculta siempre en la sombra que potencia su desgarrador efecto estético.

Y de EEUU, desde pintura y fotografía,  a una de las artistas vascas, procedente de Getxo, que también ha encontrado en la fantasía de Alicia motivo de inspiración para su obra, esta vez materializada en textiles, diseños de ropa y otras tantas variadas piezas e instalaciones artísticas. Rut Olabarri es el nombre de la autora de una extensa obra multidisciplinar que parece fruto de una introspectiva inmersión fantástica, cómplice de la tan citada protagonista.

El Más Allá o la metáfora platónica del imaginario fantástico de Alicia

Alice in Wonderland o Alicia en el País de las Maravillas es el titulo original del cuento creado por Charles Lewis Dogson, conocido por su afamado seudónimo como Lewis Carroll (Daresbury, 1832- Guilford, 1898).

El siguiente artículo tiene su razón de ser en dos aspectos: en la coincidente superproducción burtoniana de Alicia en las pantallas cinematográficas y los derroteros que toma actualmente mi trabajo de investigación doctoral.

No es casual que una narración tan brillante como la basada en la pequeña Alice Liddell haya gozado de semejante reconocimiento y repercusión a lo largo de más de un siglo. Y es que es bien sabido que en esta historia laten ricas y variadas lecturas cualquiera que sea el ángulo desde el que se ofrezca a ser examinada. Desde una perspectiva racionalmente adulta, brillan escondidas tras la sombra de lo infantil exquisitas metáforas y juegos lingüísticos que disfrazan irónicas críticas a las estrictas normas de la sociedad victoriana, contexto en el cual fue creada esta singular obra. Sin embargo, aunque el papel de una niña como protagonista de la historia no supuso algo novedoso, sí lo era su carácter pasivo en tanto que espectadora, rol que Burton invierte esta vez en favor de un afán heroico al enfrentarse Alicia a un monstruo digital que, a la usanza de los míticos cuentos de hadas, encarna sus más temibles miedos en un símil de su encuentro con la madurez sexual.

Se vislumbra asimismo desde un enfoque psicoanalítico que ya B. Bettelheim se encargó de investigar[1], el conflicto de los instintos primarios con el freudiano “superyo” como proceso biológico y psíquico al cual  han de enfrentarse niños y niñas para dar paso a la madurez, y, cuyo reverso social vendría a ser la represión de los instintos primarios en favor de la restauración del orden social. Perspectiva ésta que parece contemplarse en la superproducción de Burton.

Alicia ha sido objeto de diversas reinterpretaciones tanto en cine como en literatura y, en general, en las artes visuales. Una de las más destacadas por su proximidad con lo siniestro la encontramos producida por el director surrealista checo Jan Svankmajer (Praga, 1934) titulada “Down to the Cellar”. Svankmajer bebe de autores como E. A. Poe o Charles Lewis Dogson. Su técnica se caracteriza por la filmación de muñecos mediante stop-motion, técnica de animación tradicional que aparenta el movimiento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas. La versión de Svankmajer se apropia de ese mundo fantástico que está Más Allá del reverso racional, exaltando su carácter ambivalente e inscribiéndolo en un terreno propiamente siniestro.

Merece mencionarse que la incertidumbre que se padece cuando una escena o hecho no permite diferenciar claramente los límites entre fantasía y realidad es el factor idóneo por el cual se produce el citado efecto. Es decir, el limbo entre la realidad física y la psíquica, la incertidumbre irresoluble de determinar qué es real y qué proviene de la mente y no ser posible escapar a esa ambigüedad dado que el propio sujeto es el demiurgo de su siniestro delirio. A este respecto, la Alicia de Burton se dice a sí misma: “Quiero despertar, esto es sólo producto de mi pesadilla, sólo tengo que pellizcarme”.

Subrayamos tras esta reflexión que esa incertidumbre fantástica caracteriza los mundos fronterizos con lo real como “El País de las Maravillas”, donde lo fantástico mantiene ese halo de amenaza que equilibra las pulsiones que provocan simultáneamente fascinación y temor, a la vez que se produce la ambivalencia entre su extrañeza y familiaridad, pues, como sucede en la nueva versión de Alicia, había algo en aquella extraña fantasía que se le hacía familiar, pero esa hostilidad emanaba de su olvido, pues había sido reprimida en beneficio de su alter ego.

La metáfora platónica de la caverna simboliza la experiencia siniestra que se produce en los espacios fantásticos que sugieren un “Más allá”, dado que se caracterizan por la inquietud de lo que se oculta, sumado a la falta de certeza en la propia visión del Yo. [Sobre esta noción de incertidumbre que separa lo fantástico de lo maravilloso relacionándolo con lo siniestro podemos consultar el estudio de T. Todorov[1] y el de R. Caillois[2]]. De este hecho podríamos concluir que el abismo por el que cae Alicia es otra metáfora de la caverna, pues no se trata de un abismo físico, sino psíquico, como aquél en torno al cual parecían girar misteriosamente los magníficos relatos de Poe, de E. T. A. Hoffmann o de Guy de Maupassant.

Un claro ejemplo cinematográfico, emparentado con este concepto y hermano pequeño de Alicia lo podemos ver en Matrix (Hnos. Wachowsky, 1999). Como ya señalara Angel Quintana, “lo interesante de Matrix reside en cómo ése universo paralelo ha suplantado a lo real hasta convertirlo en un desierto; es un reflejo de las maravillas de un ciberespacio en el que la noción de verdad se ha diluido. Neo, como encarnación de la Alicia contemporánea, siente miedo y atracción hacia Matrix”.

Profeta de este concepto íntimamente relacionado con el de simulacro o copia que suplanta la realidad, es Jean Baudrillard (Francia 1929-2007), uno de los pensadores más destacados de la filosofía posmoderna, que ya reflexionó en sus ensayos sobre los designios de la sociedad en la era cibernética. Según Baudrillard, la Guerra del Golfo no había existido, “para la gran mayoría había sido sólo un espectáculo televisivo , no había sido real, y EEUU, con sus seguros bombardeos aéreos, había participado en ella como los jugadores de videojuegos1


[1] http://www.elmundo.es/elmundo/2007/03/06/obituarios/1173209927.html

 Hal Foster (Seattle, 1955) comienza su ensayo titulado “Belleza Compulsiva” (Compulsive Beauty), con un hecho que sucedió en el año 1916 cuando André Breton (que trabajaba como auxiliar en una clínica neuropsiquiátrica en Saint Dixier) atendió a un soldado que creía que la guerra era un simulacro, con heridos maquillados y cadáveres prestados. El joven Breton vio en él a un sujeto tan traumatizado que había cruzado a otra realidad, -así como vemos a Alicia atravesar el espejo- y que era, de alguna manera, también una crítica de ésta[1]

[1] Foster, H., Belleza Compulsiva, Buenos Aires, Adriana Hidalgo Ed., 2008. p. 9

[1] Todorov, T., Introducción a la literatura fantástica, Barcelona, Buenos Aires, 1982

[2] Caillois, R., Cohérences aventureuses, París, Callimard, 1962

 [3] Bettelheim, B. “El psicoanálisis de los cuentos de hadas”.